¿Equivocados durante 130 años?

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Esta es la conclusión de un conocido paleontólogo norteamericano acerca de la nueva propuesta de clasificación de los dinosaurios presentada en la revista Nature por un equipo de la Universidad de Cambridge y del Natural History Museum de Londres. No tengo la certeza de que la sugerencia sea aplicable en EEUU pero ojalá en España hubiera que modificar los libros de texto tras esta investigación. Sin embargo, la enseñanza de la geología en nuestro país debe afrontar retos de mucha mayor envergadura, ya que continuamente hay que reivindicar su programación en el Bachillerato.

¿Hay que romper los cromos del rex tras esta investigación? Algo así me preguntaron hace poco en una entrevista. Podemos conservar los cromos pero, si se confirma la nueva hipótesis, tendríamos que ordenarlos de distinta manera en un supuesto “juego de familias”. Para valorar cuál es el cambio propuesto, primero conviene repasar la situación clásica.

Durante 130 años los dinosaurios se han dividido en dos grandes clados, o grupos, el de los ornitisquios y el de los saurisquios. Esta división la propuso el paleontólogo británico Harry G. Seeley en 1887 y se fundamenta en la disposición de los tres huesos de la cadera: si un dinosaurio tiene parte del pubis dirigido hacia atrás (paralelamente al isquion), pertenece al grupo de los ornitisquios (“cadera de ave”) y si lo tiene dispuesto hacia delante, al de los saurisquios (“cadera de reptil”). El grupo de los ornitisquios contiene dinosaurios con cuernos, como Triceratops, ornitópodos (como Iguanodon) y tireóforos (dinosaurios acorazados o con placas, como Ankylosaurus o Stegosaurus). Los saurisquios incluyen a los grandes saurópodos, como Turiasaurus, y a los dinosaurios terópodos (carnívoros), como Tyrannosaurus y las aves.